Me he imaginado tantas veces contigo, que cuando te tuve delante solo supe estar callado, porque cuantas veces tu sonrisa fue mi mayor reclamo y a pesar de que no te merecías mis sonrisas te las regalé. Pero empezó a dejar de ser necesidad y convertirse en costumbre, aunque es difícil volar cuando esperas la caída, mi siempre comenzó el día que te conocí, no me haré responsable del ayer pero del hoy sí.

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