Dime quién te enturbia el sueño del ocaso a la mañana, quién hipotecó la risa y embargó tus ganas de asomarte al mundo, de abrir todas las ventanas. Dime por quién mojas tus pestañas. Dime si es verdad que tienes banca rota de ilusiones y en tu negro corazón cien alfileres.

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